La opinión por medio de la web no es una cuestión novedosa, todo el mundo opina; algunos lo hacen a la luz de su propia identidad, sin temores, ni limitaciones; otros bajo la máscara del anonimato, bien sea por miedo o por meras ganas de chancear.
Dicho esto, me permito aclarar que no tengo intención de volverme popular o famoso a expensas de los demás; no pretendo someter a nadie al ludibrio, aunque esto, tristemente, es inevitable en determinadas ocasiones. Es mas, soy un ciudadano que tiene muy cuenta que no vivimos en un paraíso de expresión, ya que emitir juicios de valor acerca de un determinado tema puede herir la sensibilidad de ciertas personas
Tampoco tengo como pretensión darme un aire de erudito plasmando un sinfín de palabras rebuscadas con el propósito de impresionar, no. Mientras mas sencillo, mejor. La idea es opinar para permitirnos mejorar como ciudadanos, personas de criterio independiente y objetivo.
Ahora bien, es difícil enmarcar nuestras acciones u omisiones dentro de lo bueno o lo malo; lo justo o lo injusto; lo moralmente aceptado o lo inmoral; lo legal o lo jurídicamente reprochable. Las acciones del hombre desencadenan consecuencias sociales, morales y jurídicas en su entorno; querámoslo o no, nuestra vida está sujeta a reglas de distinta índole que la mayoría de las veces obedecemos por mera habitualidad y no porque sepamos de su existencia.
En la actualidad, el mero hecho de opinar ya es cuestión de controversia, vivimos en un país donde te sacan las opiniones de la boca con cuchara. El Estado, tus amigos, tus compañeros de clase y a veces hasta completos extraños te obligan a que te manifiestes acerca de un tópico determinado, muchas veces de corte político o social; situación que se torna bastante incómoda para muchos debido a la enrevesada situación por la que transitamos los venezolanos.
Debemos encaminarnos a edificar un fuerte amurallado para defendernos de una horda infectada del virus con mayor velocidad de propagación en una sociedad hambrienta, violenta y desesperada: la ignorancia.
Bienvenido, y gracias por leerme.
Bienvenido, y gracias por leerme.